28 DE DICIEMBRE DIA DE LOS INOCENTES, EL GOBIERNO MUNICIPAL DE XELA, EL HERODES DE NUESTROS TIEMPOS

El Día de los Santos Inocentes, conmemorado cada 28 de diciembre, nos recuerda la trágica matanza de los niños en Jerusalén, ordenada por el rey Herodes en su intento por eliminar al niño Jesús. Esta historia, que resuena con dolor y desesperanza, se convierte en un símbolo de las injusticias que aún persisten en nuestra sociedad actual. En un mundo donde la corrupción y la indiferencia de las autoridades parecen ser la norma, la matanza de la ilusión y la esperanza se manifiesta de múltiples formas, afectando no solo a los individuos, sino a toda una comunidad.

Hoy, en nuestra ciudad de Quetzaltenango y en todo Guatemala, enfrentamos un panorama desolador. La falta de servicios básicos como agua potable y electricidad, la tala indiscriminada de árboles y la degradación del ecosistema son solo algunas de las consecuencias de un sistema que prioriza el lucro personal sobre el bienestar colectivo. La corrupción se infiltra en cada rincón, desde las instituciones gubernamentales hasta los servicios públicos, donde las mordidas y el abuso de poder se han vuelto moneda corriente. Esta situación no solo roba nuestros recursos, sino que también mata nuestra esperanza de un futuro mejor.

La tristeza y la decepción se han convertido en compañeras constantes de nuestra vida diaria. La ilusión de una ciudad próspera y digna se desvanece ante la realidad de un entorno hostil, donde la violencia y la injusticia parecen ser la norma. Sin embargo, es en este contexto de desesperanza donde debemos encontrar la fuerza para levantarnos y alzar nuestra voz. No podemos permitir que la apatía y el miedo nos paralicen; es momento de exigir un cambio.

Conmemorar el Día de los Santos Inocentes no debe ser solo un acto de recuerdo, sino un llamado a la acción. Es una oportunidad para reflexionar sobre la necesidad de nuevas autoridades, competentes y comprometidas con el bienestar de la población. Debemos buscar líderes que compartan nuestros ideales y que trabajen incansablemente por una ciudad en paz, donde la cultura y la belleza de Quetzaltenango puedan florecer sin las sombras de la corrupción.

La lucha por una ciudad digna y próspera es un camino que debemos recorrer juntos. Cada uno de nosotros tiene un papel que desempeñar en esta búsqueda de justicia y equidad. Alzando la voz y uniendo fuerzas, podemos transformar la tristeza en esperanza, el dolor en acción y la decepción en un futuro brillante. Quetzaltenango, la cuna de la cultura y la eterna primavera, merece renacer de sus cenizas y florecer en un entorno donde la dignidad y la prosperidad sean una realidad, no un sueño lejano. Es hora de decir «basta» y de construir juntos el futuro que anhelamos.

REDACCION: MAS DE MI XELA

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